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No lo hagas


No busco ni confiarles ni imponerles mis ideas. Lo único que busco es mostrarles mi experiencia por si esta puede servir a otros.

Mi mejor amigo murió hace unos pocos años. Se suicidó. Se ahorcó, para ser más exacto. Nunca me he llegado a recuperar del todo de esa muerte. Fui a la última persona que le habló. Me dijo que nos veríamos al día siguiente. Pero el día siguiente nunca llegó. No le vi a él sino a su hermano pequeño llorando suplicándome ayuda y consuelo.

Mi mejor amigo se fue y me dejó aquí sola. Tan sola en este mundo.... Sé las razones por las que lo hizo, pero no las diré en este relato porque no son necesarias para entenderlo. Sé las razones por las que decidió dejarlo todo. Le dije que no lo hiciera, que juntos podríamos superar cualquier cosa. Y ahora estoy sola y me veo sin fuerzas para seguir.

Llevo años sumida en una depresión profunda. Nada me anima, nada me motiva, nada ni nadie me consuela,... me siento vacía sin él. Hace unos días después de preparar el escenario durante semanas, decidí seguir el mismo camino que él y suicidarme. Llego el momento y estaba decidida a hacerlo pero mi mejor amigo se me apareció. Estaba guapísimo y sonriente. Me dijo que esa no era la solución. Él se había dado cuenta. Debió hacerme caso. Se arrepentía de lo que hizo y no quería que yo cometiera el mismo error. Me quería... quería estar conmigo... pero aún era demasiado pronto.

Desde ese día, para mí la cuestión del suicidio no existe más. Es curioso lo que voy a decir, pero un muerto me ha salvado de la muerte






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